Venezuela comenzó hace diez años, en 1998, un camino hacia el socialismo para mejorar las condiciones de vida de la gente. El proceso fue interrumpido en 2002 por un golpe de Estado, que fue revertido a los pocos días. Desde entonces, el proceso socialista ha contado con una férrea oposición de la oligarquía venezolana.
El camino no ha sido fácil, si se considera que esta oposición cuenta con más recursos económicos, medios de comunicación y con el apoyo irrestricto del gobierno de Estados Unidos. Una y otra vez los opositores han amenazado con golpes de Estado y los gobernadores derechistas han hecho todos sus esfuerzos para eliminar las políticas sociales que ha instaurado Chávez en sus zonas, privilegiando a los ricos y quitándole sus derechos a los pobres.
La victoria en Venezuela no llegó con los sucesivos triunfos de Chávez. Con la primera derrota de la clase dominante no se llega al socialismo ni se logra la paz. Ejemplo de esto es Cuba, que aunque ya lleva 50 años de camino revolucionario, aún no concluye la guerra con Estados Unidos y no ha logrado vivir en paz durante todos estos años.
El pueblo venezolano está en guerra. En guerra contra Estados Unidos y contra la oligarquía de su propio país. Sería un error cambiar de comandante en momentos de guerra, sobre todo considerando el riesgo de golpe de Estado que se tiene sin una presencia como Chávez. "Si la oposición llega al poder habrá una guerra, por eso es necesario garantizar la continuidad del proceso revolucionario democrático bolivariano y ahí está la propuesta de la enmienda constitucional", afirmó el Presidente venezolano.
La oposición le tiene miedo a Chávez, que mantiene casi un 60% de apoyo, que no se deja atemorizar por las declaraciones internacionales en su contra y que tiene la decisión de continuar firmemente con el proceso bolivariano. Por eso, han denostado esta propuesta argumentando que Chávez lo que quiere es su reelección por un asunto de personalismo y con el fin de terminar con la democracia en ese país.
Según los sondeos, la enmienda sería aprobada el domingo. El pueblo venezolano nos puede demostrar una vez más que lo mejor es guardarse la resignación en un bolsillo, que se puede derrotar en sucesivas batallas a los poderosos y que es posible soñar con un mundo más justo y solidario.
El camino no ha sido fácil, si se considera que esta oposición cuenta con más recursos económicos, medios de comunicación y con el apoyo irrestricto del gobierno de Estados Unidos. Una y otra vez los opositores han amenazado con golpes de Estado y los gobernadores derechistas han hecho todos sus esfuerzos para eliminar las políticas sociales que ha instaurado Chávez en sus zonas, privilegiando a los ricos y quitándole sus derechos a los pobres.
La victoria en Venezuela no llegó con los sucesivos triunfos de Chávez. Con la primera derrota de la clase dominante no se llega al socialismo ni se logra la paz. Ejemplo de esto es Cuba, que aunque ya lleva 50 años de camino revolucionario, aún no concluye la guerra con Estados Unidos y no ha logrado vivir en paz durante todos estos años.
El pueblo venezolano está en guerra. En guerra contra Estados Unidos y contra la oligarquía de su propio país. Sería un error cambiar de comandante en momentos de guerra, sobre todo considerando el riesgo de golpe de Estado que se tiene sin una presencia como Chávez. "Si la oposición llega al poder habrá una guerra, por eso es necesario garantizar la continuidad del proceso revolucionario democrático bolivariano y ahí está la propuesta de la enmienda constitucional", afirmó el Presidente venezolano.
La oposición le tiene miedo a Chávez, que mantiene casi un 60% de apoyo, que no se deja atemorizar por las declaraciones internacionales en su contra y que tiene la decisión de continuar firmemente con el proceso bolivariano. Por eso, han denostado esta propuesta argumentando que Chávez lo que quiere es su reelección por un asunto de personalismo y con el fin de terminar con la democracia en ese país.
Según los sondeos, la enmienda sería aprobada el domingo. El pueblo venezolano nos puede demostrar una vez más que lo mejor es guardarse la resignación en un bolsillo, que se puede derrotar en sucesivas batallas a los poderosos y que es posible soñar con un mundo más justo y solidario.
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